Cochabamba, Bolivia, Martes 0 de - de 2011

Por el registro de un huayño más bailable

30/10/2011

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Con la experiencia de 607 discos grabados desde 1995, Carmelo Gutiérrez, director de la productora cochabambina CG Records, es una voz autorizada para hablar de la música popular boliviana y de la cumbia huayño en particular.

Gutiérrez manifiesta que su empresa comenzó a experimentar con el género hace más de cinco años, inicialmente tomando como base grupos potosinos y luego con agrupaciones "de cholitas", como por ejemplo los liderados por Flora Cortés y Julia Irigoyen.

"Había la duda -cuenta el director- de que si la gente iba a aceptar que al huayño se aumente una batería, sobre todo porque varios artistas de Norte Potosí eran muy conservadores. A pesar de eso hicimos una prueba, nos dimos cuenta de que el sonido era diferente porque el ritmo era más bailable, entonces hubo una aceptación inmediata de las cholitas. En las próximas producciones entonces introdujimos el teclado".

Cambio de identidad

Gutiérrez señala además que hubo un cambio de paradigma de la identidad que asumieron las cantantes y bailarinas, pues en principio a sus estudios llegaban muchas señoritas "para hacer producciones de cumbia, pero les recomendé grabar música de cholita para nuestro mercado. Se dieron cuenta y regresaron. Ahora son cotizadas en las fiestas. La música de cholitas es todo un éxito, no hay duda de eso".

CG Records, que desde el 2004 también realiza grabaciones de videoclips, actualmente llega a producir de 4 a 6 discos por mes, entre materiales de cumbia huayño -de grupos como Las Consentidas, Las Tentadoras y Las Cómplices del Amor-, cumbia, folklore y música juvenil.


Costos y piratería

En el caso de la cumbia huayño, y dependiendo del número de copias, que oscila entre 200 y 500, el costo de un disco puede llegar hasta los 3 mil dólares, aportados mancomunadamente o solo por parte de los músicos.

"Hasta que empezó la piratería, nosotros pagábamos a los artistas la producción porque había bastante venta. Ahora, los grupos pagan un 50 por ciento de la producción e incluso casi toda la producción. Nosotros ya no vendemos casi nada, porque sacamos una copia y al medio día ya está en los piratas" señala Gutiérrez.

Explica que la edición de discos y DVD se efectúa hoy únicamente para la difusión del grupo, pues ya no es un negocio.

"Ya no es rentable -se queja- vivir de la producción musical o audiovisual. Ya no conviene, hemos despedido bastante personal, yo soy el dueño, productor, director, etcétera, porque los costos no alcanzan y no cubren todas las necesidades. El negocio de los grupos está en sus contratos de presentaciones en cumpleaños, bodas, fiestas privadas. Ahí les pagan muy bien".

Gutiérrez manifiesta también que ahora el negocio se ha ampliado a canales y radios provinciales, que firman contratos con los artistas para la difusión de la música.

En el estudio


Una sesión de grabación de cumbia huayño en CG Records comienza con una especie de "actuación en vivo" del grupo, en la que se graban voces e instrumentos por canales separados.


Sobre lo anterior, en un proceso que en total llega a durar una semana, se realiza el montaje de más instrumentos y finalmente se introduce la voz de la animación.

"Es un proceso muy difícil -cuenta Gutiérrez- porque casi todas la cholitas son tímidas y tienen problemas en la vocalización, no interpretan bien las palabras. Nosotros tenemos mucho cuidado y tratamos de corregirles para tener por lo menos una grabación regular. La inquietud de ellas es la grabación pero nosotros colaboramos para que todo salga bien. Nos hacemos amigos de ellos o ellas, yo les hablo en quechua y poco a poco pierden su timidez, porque sino tiemblan y se escucha en su voz la vibración".

El director indica que la mayoría de los grupos trae la letra de sus canciones, pero que generalmente son documentos desordenados que requieren corrección. Más aún, "llegan grupos de cholitas que no saben leer ni escribir y ahí es bien difícil corregir porque ellas tienen en su cabeza todo y no se les puede cambiar una sola palabra. Intentamos de arreglar lo que se puede".

En cuanto a instrumentación, los artistas traen la propia; sin embargo CG les pide contar con al menos un charango para afinar las voces.

Superando la discriminación


Para Gutiérrez, la cumbia huayño y la música popular boliviana ha contribuido a superar la discriminación.

"Había antes -expresa- mucha discriminación de la gente. Sobre todo a la juventud les daba vergüenza ver cholitas cantando o grupos de Norte Potosí. Pero ahora está entrando bastante este tipo de música, sus grupos han salido afuera mucho más que otros de renombre. Yo recibo llamadas de España, Argentina y Perú, donde tiene bastante aceptación el género. Nosotros hemos vendido incluso licencias a la Argentina, pero ellos también se han dedicado a la piratería. Hay productores en Argentina que se aprovechan del negocio de estos grupos. No se les paga como debería ser, eso es una verdadera lástima, porque es en perjuicio de los mismos grupos. Esta música es importante para mantener la cultura boliviana".


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