Leslie Lafuente López
Pobres e indefensos, sin culpa ni responsabilidad alguna, 30 niños entre recién nacidos y siete años viven, unos, con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y otros, con el SÃndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en Cochabamba. Son pequeñitos que contrajeron el virus, cuando se encontraban en el vientre materno y que, hoy, están condenados a vivir con la enfermedad, pero lo que es peor, de enfrentar tarde o temprano a una sociedad que todavÃa discrimina a las personas infectadas.
Ninguno sabe hasta ahora lo que tienen; los más grandecitos toman los antirretrovirales creyendo que lo hacen para paliar una enfermedad de la que pronto se recuperarán, cuando en realidad lo hacen para evitar que el mal acabe con sus vida en un corto periodo.
Su futuro es incierto asà como lo es de sus madres, quienes en la mayor parte de los casos han aprendido, por amor a sus hijos, a vivir con el virus y realizar todos los cuidados, con tal de darles una mejor calidad de vida. Su deseo es que sus niños vivan más tiempo.
Y es que el VIH-SIDA en Cochabamba y en particular en mujeres y niños es cada vez más creciente y preocupante. La pediatra-infectóloga del Hospital Infantil Manuel Ascencio Villarroel, MarÃa Elena Calderón, y el coordinador del Programa VIH-SIDA del Servicio Departamental de Salud, Freddy Zambrana, coinciden en que los casos de la transmisión vertical de madre a niño son ascendentes, hecho que debe alertar a la población y a las autoridades, para adoptar urgentes polÃticas de salud para frenar estos hechos que, a más de matar, destruyen hogares, ocasionan sufrimientos, discriminación y una cadena negativa para la vida de las personas infectadas.
Desde el 2005, año en que se comenzó a mirar hacia los casos de VIH-SIDA en niños, en Cochabamba se reportaron 30 casos, de los cuales cinco nuevos se descubrieron este año. De ese total, once tienen SIDA y están recibiendo tratamiento con antirretrovirales. Son pequeños entre uno y siete años; de éstos el 80 por ciento fue diagnosticado con antecedente de la madre y el 20 por ciento en niños, cuya progenitora desconocÃa de su estado de salud.
En tanto, 15 pequeños esperan cumplir un año y medio de edad para realizarse un diagnóstico definitivo para saber si son VIH positivos, mientras, son controlados clÃnica e inmunológicamente. Asimismo, cuatro niños dieron cero negativos, todo gracias al tratamiento profiláctico que los médicos del Hospital Infantil y el Maternológico Germán Urquidi hicieron desde la detección del virus en las madres embarazadas.
Detección
Cada uno de los pequeños infectados tienen su historia, unas más dramáticas que otras, pero con un denominador común: vivir con el virus.
Los menores se infectaron en el vientre materno, algunos tuvieron la oportunidad de llegar a este mundo con todos los tratamientos posibles para evitar ser definitivamente diagnosticados seropositivos, mientras en otros se descubrió el mal cuando ya habÃan nacido y presentaban sÃntomas tÃpicos del mal: diarreas agudas, bajo peso y talla o reiteradas neumonÃas.
Y es que descubrir que uno tiene el virus es tan difÃcil, no por el costo ni por la accesibilidad, sino por el valor de someterse a la prueba y comprobar que lleva el mal.
En todos los casos, las madres eran las infectadas, unas por tener muchas parejas y otras, a pesar de tener sólo una, pero desconocer que su novio, esposo u ocasional enamorado ya era portador que, en algunos casos, conocÃa de su enfermedad y en otros, no.
Lo llamativo de esto es que la mayor parte de las madres son adolescentes y jóvenes, cuyas edades fluctúan entre 15 y 20 años. De estas el 90 por ciento ha aceptado el tratamiento y encarar la enfermedad junto a sus pequeños, en tanto el 10 por ciento ha desaparecido o se resiste a aceptar su estado, poniendo en riesgo a sus niños y a ellas mismas.
De éste hay un caso dramático, de una mujer que a pesar de tener un niño infectado y ella también con el mal, se fugó del hogar de acogida donde fue enviada para enfrentar su situación y ahora se conoce que tiene otro pequeñito de dos meses, que lo más probable esté también infectado.
La mayorÃa de las mujeres y niños infectados es de estrato social medio bajo, lo que no significa que no haya mujeres de situación económica media o alta que tenga el mal y haya transmitido a su hijo.
Otro hecho preocupante es que se han detectado algunos casos en adolescentes que viven en las calles y consumen drogas o inhalan clefa. Y es que el virus está ahà viviendo entre todos, unos sin saber y otros, viviendo una tragedia que no se lo esperaban. A decir de Calderón, todo por una vida sexual acelerada y el desconocimiento de que pueden contraer el mal, asà sea con su única pareja.
Cadena
La detección de niños con el virus ha llevado a algunos padres a descubrir que ellos, también, son portadores. Es el caso del único caso reportado de fallecimiento en un hospital de la ciudad, a donde el niño llegó con diarreas agudas sin que sus padres sospecharan siquiera que su pequeño morÃa por el temible virus. Después de la muerte, los padres descubrieron que eran seropositivos asà como el primer hijo que tenÃan y que hoy ya tiene tres años y vive con el SIDA.
Otro ejemplo, es de dos gemelos cruceños, cuyos padres llegaron al hospital infantil con los pequeños enfermos con una aguda diarrea, sÃntoma por el se hizo la prueba y se descubrió que no sólo los niños tenÃan el virus, sino también los padres.
Asà como esas familias existen otras que descubrieron su triste historia y que, hoy, deben luchar por llevar una mejor vida antes que el SIDA los acabe.
Según Calderón, hay también casos en los que el padre no es portador pero sà la madre. Esto se debe a que la probabilidad de transmisión de mujer a hombre alcanza al 20 por ciento, mientras que del hombre a la mujer llega al 80 por ciento.
Casos desconocidos
Los expertos consideran que a más de los 30 casos reportados de niños con VIH-SIDA, existen otros que viven con el virus, pero que desconocen sus padres y la situación de ellos mismos.
Sin embargo, creen que nuevos casos irán reportándose de a poco cuando los niños comiencen a deteriorarse, toda vez que los sÃntomas del mal en los pequeños se reportan en corto tiempo y no asà en un periodo más largo, como suele ocurrir en los jóvenes y adultos, donde existe una etapa de ventana en la que el virus no se manifiesta.
Calderón expresa su profunda preocupación, porque está segura que la enfermedad se acentúa y crece en nuestro medio.
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DATOS
* Desde que comenzó la pandemia de VIH/SIDA, se estima que 3 millones de niños menores de 15 años han sido infectados por VIH en todo el mundo.
* La transmisión madre-hijo (TMI) es responsable del 90% de los casos de los niños infectados.
* El virus puede ser transmitido durante el embarazo, el parto, y a través de la lactancia materna.
*El riesgo de infección por VIH cuando un lactante es amamantado es alrededor del 15%, mientras que se estima que la lactancia materna condiciona un tercio de todas las infecciones por VIH.
* Diversas investigaciones han demostrado que el riesgo de transmisión es significativamente más alto si las madres se convierten en VIH positivas durante el embarazo o mientras amamantan.
* Si una mujer en un avanzado estado de la enfermedad, es decir, se encuentra en etapa SIDA, el riesgo de transmisión madre-hijo es mayor.
(www.msds.gov.ve)