Los hechos de violencia registrados el pasado 27 de marzo en la localidad de Pucarani, La Paz, a raÃz de un lÃo municipal entre grupos de campesinos, han cobrado la vida de un periodista.
La información ha sido registrada en algunos medios de comunicación social, entre ellos este diario, recién hace dos dÃas, debido a diferentes factores de comunicación con esa comunidad rural paceña.
Se trata de un hecho gravÃsimo en momentos en que la libertad de expresión y de prensa están amenazadas y cuando grupos violentos atacan a reporteros y camarógrafos que cumplen con su trabajo.
El periodista Carlos Quispe Quispe, de la radio municipal de Pucarani es la primera vÃctima fatal de la violencia que se ha desatado contra el trabajo de la prensa. El hecho, según la información de la agencia de noticias ANF, ocurrió cuando grupos contrarios al alcalde Alejandro Mamani, de esa localidad, tomaron el edificio municipal y destrozaron la radio que funcionaba en ese inmueble. Un testigo relata que el grupo de exaltados "encontraron al periodista Carlos Quispe solo, indefenso, le dieron una paliza terrible y cayó casi muerto en la caseta de la radio municipal". El periodista falleció el sábado 29 de marzo, los esfuerzos médicos para salvarle la vida fueron vanos.
La opinión pública del paÃs se entera de esta situación, varios dÃas después de un hecho que debe merecer la investigación correspondiente y que no puede ser acallado con el manto del silencio de la comunidad campesina, ni de los pobladores de Pucarani.
Las organizaciones gremiales, profesionales y empresariales de la prensa nacional deben exigir que se dé con los culpables. Se trata de un periodista, de aquellos que trabajan en las áreas rurales en condiciones de mucho sacrificio y donde la violencia generada por pugnas polÃticas, muchas veces, no trasciende a los medios de comunicación de las capitales.